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domingo, 11 de abril de 2010

A la flor de los desiertos

Hay quienes por dos reales
venden los pájaros
que surcan libre los cielos.
Hay hombres sementales
de cerebro oxidado
que pisotean
la dignidad de la mujer.
Con su machismo
la someten
abusos, castigos,
lapidan y escupen.
Sin darse cuenta
que de su vientre
nacen sus simientes.
Si ellas no existirían
a quien someterían a su dominio.
El burka que las obligan ha llevar
es la perdida
de su verdadera identidad,
no son nada ni nadie,
bajo esa tela, a través
del ventanusco enrejado
perciben los olores
sienten el calor que abraza su cara,
por ese paño quedan excluidas
de la vida que esta afuera.
Su existencia es la condena
al descenso del mismo infierno.
Su vida es un eterno invierno,
que inmersas en su propia tristeza
envejece su corazón ,
que sangra soledad.
Sienten el limite del silencio,
están vivas en su propia locura.

Ruedan sus cabezas
por sentir amor.
Cielo sembrado de brillantes que son testigo de mis miedos
maldita noche
que llegas otra vez
mi cuerpo será poseído
por la lujuria,
que me esta vedada por ser mujer.
Oh viento del desierto
lleva mis lágrimas como gritos desesperados
por esas tierras estériles
como mi vida y mi alma.
y que se escuche hasta los confines del mundo

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